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El mundo de Sofía
Por Eduardo Jiménez García
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Sofía tiene el mundo que su delicada y aguda imaginería ha levantado. Su mundo; abierto sin pudores, para todos los que queramos verle sus historias, escuchárselas con los ojos, quedar cautivados ante ese trazo dulce que nos habla de sucesos profundos en la vida. Sus personajes, a menudo figuras zoomorfas, medievalmente ataviadas, andróginos arlequines, van contando por sobre planetas o en patines o sencillamente a pie, las carencias, los sueños, las esclavitudes, que agitan al género humano.
“Fabuladora que eres, Sofía”, pudiéramos decirle a esta muchacha-pintora de apenas 29 años, portuguesa rotunda, que nos devuelve la vida vista desde la más tensa de las dulzuras, de modo indulgente y a la vez conminatorio, poético, como un raro espejo que nos repite: “mira, este cordero que aúlla a la luna como el más lírico o desesperado de los lobos, eres tú”. |
Pero Sofía Márques de Aguiar –digamos al fin su nombre completo para que Jostein Gaarder (*) no se nos ofenda-, además es de O Porto, y su mundo figurativo ama los hermosos reflejos del Duero (Douro), la dorada y ancha estancia de agua que baña su ciudad, el río por el que antaño bajaban los graciosos barcos rabelos, llenos de toneles con el exquisito y famoso vino de Porto. Tal vez, por eso, Sofía, dada también a las abstracciones, al destaque de fragmentos polisémicos, escoja la textura de su río, sus destellos, para montar sobre estos su imaginario, recrearlo.
ALGÚN CLAMOR SECRETO
“En medio de neblinas, hechizos y personajes”, decía Sofía al inaugurar aquí en La Habana su exposición, “fusiono la naturaleza con la fantasía, generando sensaciones que despertarán en nuestra memoria un momento: un atardecer en que un animal se escurre mansamente por una arboleda, o el nervioso vuelo de una mariposa en medio del silencio del campo...”
Pero algo curioso... Esa reunión de sensaciones, Sofía la expresa desarrollando técnicas propias; empleando barnices, óleos y otras mezclas, cosa que bien parecería oficio de inagotable alquimista en busca de esencias, de significados que el corazón ve y la mano angustiosa intenta carnalizar.
Para esta exposición, hospedada en la Casa Simón Bolívar en La Habana Vieja (la segunda que esta pintora hace en La Habana en menos de dos años), Sofía trajo obras que además incorporan la tinta china, las purpurinas y otros materiales que fueron entrando a escena en la medida en que la intuición y algún clamor secreto -¿inspiración?- los convocaban.
MÁS REGALOS PARA LA HABANA
No bastándole con su obra, ávida de que se conozca más la sensibilidad y el arte lusitanos en Cuba, Sofía cargó desde O Porto con más regalos para La Habana. En el mismo salón donde sus personajes y sus historias dialogan, ella decidió montar una rica muestra de grabadores contemporáneos portugueses, préstamo solidario de la Cooperativa Cultural ARVORE, entre la que se encuentran obras del afamado artista portugués Sisa Vieira.
LA HABANA, MAYO 2003
(*) Jostein Gaarder. Nació en Oslo en el año 1952. Fue profesor de filosofía y de la historia de las ideas en un liceo de Bergen durante once años. En 1986 publicó El diagnóstico, una colección de relatos al que siguieron dos libros para jóvenes: Los chicos de Sukhavati y El palacio de la rana. En 1990 recibe el premio Nacional de crítica literaria en Noruega por su obra El misterio del solitario . Pero es El Mundo de Sofía el libro que le convierte en uno de los autores de más éxito en Europa y América, donde se convertió en un auténtico best-seller. El Mundo de Sofía se ha traducido a más de quince idiomas.
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