Luis E. Camejo
Entrevista


Places, más instantáneo que cotidiano

Por: Estrella Díaz

  En la noche del viernes 27 de enero de este 2006 un pedazo de ciudad, un trozo de calle, automóviles y luces, sobre todo eso, muchas luces, desbordarán la galería Servando del Vedado gracias a Places, exposición que nos acercará al más reciente quehacer del Luís Enrique Camejo (Pinar del Río, 1971).

En conversación exclusiva para estas páginas electrónicas, el joven artista de la plástica comentó que desde muy pequeño andaba a cuestas con libretas, lápices, colores y todo cuanto sirviera para estampar sobre papel o cualquier soporte; sus padres se dieron cuenta de esta inclinación y lo llevaron a la Escuela Provincial de Arte de Pinar del Río.

“Hice las pruebas, aprobé, y nunca más pensé en otra cosa. Luego pasé a la Escuela Nacional de Arte de La Habana donde me gradué en la especialidad de pintura; de ahí seguí para el Instituto Superior de Arte, ISA, del cual, también egresé en el año 1996.

De entonces a la fecha soy profesor de ese alto centro docente. Creo que cursar los distintos niveles es muy importante para la formación de un artista, incluso hoy confrontamos problemas porque —imagino que por razones económicas— se eliminó el nivel elemental.

Actualmente se comienza a estudiar pintura desde un nivel medio y los alumnos llegan con vacíos. Cuando empiezas a estudiar, como en mi caso a los once años, al arribar a la adolescencia posees cierta acumulación, cierto background.

No hay dudas de que existe mucho talento, pero hay algo que cojea; no obstante el estudiar arte tiene mucho que ver con el interés personal de alumno. El comenzar con una edad más avanzada crea lagunas. El sistema, creo, debe ser parecido al estructurado para la enseñanza de los deportes o el ballet, es decir, desde niños.”

Estas gran parte de tu tiempo entre gente muy joven. Desde la academia ¿cómo ves el futuro de la plástica?

Hay muchas ganas de trabajar. Hace unos cinco años sentí una pausa y se creó una carencia de profesores y de materiales. Ahora está como renaciendo el interés por la producción artística. Aquí todo lo que es información se maneja de forma particular. Por ejemplo, los profesores viajamos y traemos mucha información de lo que está sucediendo actualmente en el mundo, tenemos la suerte de acceder a Internet y eso actualiza mucho las referencias y los estudiantes están al tanto e informados de lo que está sucediendo en los más importantes sitios generadores de arte.

Igualmente, el ISA es visitado por personalidades de todo el mundo lo que da la posibilidad de conocer a artistas de mucho rango no sólo de la plástica sino de la música o el cine, por sólo citar dos ejemplos.

Se habla del llamado “abstraccionismo” de la generación de los setenta, luego de la contestaria década de los ochenta, después llegaron los noventa con nuevos aires… En cuanto a temáticas ¿cómo crees que se están moviendo los intereses de los jóvenes hoy que serán, sin dudas, los artistas plásticos dentro de unos años?

Me parece que existe una autoconciencia de echar mano a lo que sea; siempre ha habido un prejuicio que trata de imponer el criterio de que las generaciones se mueven por décadas. Creo que la misma crítica, aunque no hay mucha, acomoda la producción artística a un período determinado.

Recuerdo que en los noventa se decía que no se iba a hablar tanto de la instalación sino habría un regreso al oficio. Creo que este retorno es entre comillas porque se estaba haciendo una obra más elaborada pictóricamente, pero existían gentes que venían de los ochenta y están produciendo una obra más o menos parecida y quedaban excluidos.

De repente, a fines de los noventa hubo un retome del videoarte y de un arte un poco más performático y se le hizo cierto rechazo a la pintura y a la obra tangible como tal.

Me parece que del 2001 hacia acá se está gestando una autoconciencia entre los artistas y las instituciones no tanto de hablar si se está regresando a la pintura o la escultura sino que cada cual haga su obra con lo que esté a su alcance.

Lo significativo es justificar los medios y hacer funcionar la obra dentro de ese medio; no es tan importante hablar del soporte sino de la visualidad y de la idea. La gente está trabajando mucho y creo que es un fenómeno mundial porque la pintura está muy de moda.

¿Afortunadamente?

No sé. Soy pintor, siempre lo he sido y no he rechazado nada. Creo que la obra es válida cuando se encuentra bien fundamentada en su soporte.

Hablabas de la instalación ¿qué crees que pasa con esa manera de expresarse?, ¿será, acaso, un arte muy efímero?

Todavía hay mucha gente haciendo instalación. No se trata de decir si esta de moda o no. Aquí llegan las cosas unos diez años después…

¿Tan así?

Digo lo que está pasando. Entre mis alumnos, por ejemplo, hay dos o tres que pintan y hay unos cuantos que hacen videos, otros performanse y algunos instalación. Incluso, se trabaja con el azar e instalan lo que se encuentran y como que dibujan en el ambiente.

Todo es factible y no creo que se trate de crear una escuela. Cuando en el mundo entero está de moda la pintura, aquí estamos con lo radical. También creo que ha habido un error al afirmar que “la pintura es la prehistoria del arte” y asegurar que “la instalación es lo nuevo”.

La fotografía, la instalación y el video tienen un intenso camino recorrido aunque la pintura es el arte más histórico y, por lo tanto, creo, el más difícil: es el que ha resistido el tiempo. Hoy es más complicado hacer una obra desde la pintura y decir que es válida… la fotografía o el video se pueden defender dentro del mundo contemporáneo. Indiscutiblemente, la pintura posee un lastre histórico y es más difícil. Pero hoy en día coexisten todas esas poéticas y prevalece la diversidad. Y eso es muy bueno que suceda.

¿Cuál es el hilo conductor o el superobjetivo de Places?

Es la obra más reciente que estoy haciendo. Son cuatro piezas muy grandes; dos de ellas de dos metros por tres metros: es un formato que utilizo mucho. Me gusta trabajar a esa escala y, a veces, se me hacen hasta pequeños.

Mi discurso tiene que ver con el realismo y con la fotografía y quisiera llevarlo todo a una escala real para crear una atmósfera. Las obras no tienen título y pertenecen a la misma serie.

En la otra salita de la galería, que es más pequeña, expondré una docena de acuarelas sobre cartulina. Me encanta esta técnica que, además, está considera la más difícil dentro de la pintura. Me fascina, pero le temo. Sinceramente la mano me tiembla cuando voy a empezar una pieza. Para trabajar la acuarela uno necesita concentrarte mucho y tener seguridad a la hora de asumirla.

El cambio de soporte ¿significa cambio de temática?

No, es el mismo Camejo en dos soportes diferentes, incluso la acuarela siempre le ha llevado a la par. Esa técnica facilita las transparencias e increíblemente me ha ayudado mucho a desarrollar mi obra en óleo.

¿En qué sentido?

Me hace sentir más seguro. Cuando te enfrentas a la acuarela tienes que saber dónde va a caer la mancha y dónde estará ubicado el blanco. Como método creativo aprovecho mucho el accidente, pero en la acuarela, por ejemplo, el blanco no se pinta y es muy difícil. Controlar eso es complicado.

¿Sufres menos cuando haces óleos?

Definitivamente.

Entonces ¿aceptas que sufrir es parte del proceso creativo?

Lloro y todo. Enfrentar una obra grande es algo tremendo… es como un show porque lleno unas grandes palanganas con óleo. Durante dos o tres horas antes de comenzar a pintar preparo el color, hago muchas pruebas; nunca utilizo el color directamente del tubo.

Siempre busco el tono particular que me interesa. Pinto con unas escobas grandes que tienen la dimensión de dos brochas juntas… Ese proceso tiene que ser en un promedio de unos cuarenta y cinco minutos como máximo porque si demoras se seca la pintura. Los blancos, por ejemplo, los voy sacando con trapos y si se reseca es imposible lograr el resultado buscado.

¿Te consideras un pintor rápido?

Sí, entre otras cosas porque abordo el tema de la velocidad y eso le da contenido a mi quehacer.

¿Y es protagónica la ciudad?

Trabajo la ciudad como una suerte de jungla donde habita el hombre. La urbanidad se presta para todas esas interpretaciones que tienen que ver con la fugacidad, la rapidez: son temas inherentes a la contemporaneidad.

Mi pintura no es tan narrativa. Alguien me preguntó una vez cómo abordaba la cotidianidad y creo que mi trabajo es más instantáneo que cotidiano. Creo que mi pintura es más sicológica que narrativa, es provocar sobre los sentidos más que hablar de algo. Quiero estimular un sentimiento a partir de la pintura trabajando la psicología del color y la técnica.

Pero ¿siempre figurativo?

Claro, pero también con la técnica rozo lo abstracto. Mis patrones —de los que más me alimento, mi poética— no son tanto de los figurativos sino más bien de los abstractos.

Reconozco las influencias de Jackson Pollock — (1912-1956, pintor estadounidense y principal representante de la llamada “Action Painting”, una corriente pictórica asociada al expresionismo abstracto— y de Mark Rothko (1903-1970, norteamericano de origen ruso, pertenece, también, a la escuela del expresionismo abstracto).

Sin embargo hace algunos años afirmaste que la gran fuente de tu trabajo “proviene del postimpresionismo”.

En los noventa tenía una obra diferente, hablaba más de los problemas del artista. Cuando uno es estudiante tiene otras preocupaciones. Tomaba como referencia el impresionismo y la obra de Georges Seurat (1859-1891), pintor francés, uno de los máximos representantes del neoimpresionismo.

Mi acercamiento a su obra fue más analítico que retiniano. Llego a la obra de Seurat a partir de Filiberto Mena, un crítico de arte italiano. Devoré su libro “La acción analítica del arte moderno” donde se señalaba la obra de Seurat como la primera obra de pintura conceptual dentro de la historia del arte al utilizar la división cromática del color.

Esta división cromática del color se basa en que la vista es la que hace la yuxtaposición de colores o sea que pone manchas y ese es, precisamente, el principio de la fotografía.

No creo que sea un divorcio de la obra anterior sino una consecuencia. Mis acercamientos al impresionismo, y quiero insistir en ello, es por el trabajo que hago con la luz; el impresionismo trabajó la luz natural como una aberración dentro de la obra. El impresionismo era la luz como concepto. También trabajo la luz como idea, pero no la natural sino la artificial.

Hablabas del movimiento y de la velocidad ¿obsesión con el transporte?

Muchas personas me han preguntado ¿acaso te fascinan los autos? Pinto carros porque son un símbolo de la urbanidad; el automóvil es un icono del movimiento. Hay otra idea detrás de eso y tiene que ver con el desplazamiento de masas que puede implicar. Es un elemento más.

Lo que queda claro es que haces paisajes urbanos...

Paisajes urbanos lo mismo nocturnos que diurnos; son en definitiva la ciudad. Esta serie la comencé en el año 2000 e inicialmente eran imágenes nocturnas debido a mi obsesión por la luz; por apresar ese momento inatrapable de la luz artificial.

En la galería La Acacia (2001) fue donde por primera vez mostré oficialmente esta obra que era una derivación de la primera, más puntillista. Era un eslabón que no está perdido porque está ahí.

¿Por qué esa paleta?... Los azules se repiten y algunos tonos de amarillo son muy evidentes…

Al principio trabajaba con una gran gama, pero ahora estoy comprimiendo mucho la paleta. El reduccionismo en el color hace evidente el discurso, implica representar una realidad más ácida, convierte la obra en pragmática y facilita que el espectador no se desvié con las analogías del color sino que se concentre en una idea.

Eres uno de los artistas cubanos seleccionados para la próxima Bienal Internacional de Artes Plásticas de La Habana ¿Con qué proyectos vas a participar?

Presenté dos proyectos, uno de ellos es Places y otro que se titula Sueño; son cuadros (óleo sobre tela) de 1:10 x 1:40. El tema de la Bienal es la dinámica de la cultura urbana y tiene que ver grandemente con mi obra.

¿Planes?

Muchos. El 16 de febrero en 23 y 12 expondré con Douglas Pérez y Mabel Llevat una muestra que se titula Vedado, luego la Bienal de La Habana y en agosto llevaré mi trabajo en la ciudad suiza de Zürich. Entre los meses de octubre y noviembre participaré en una subasta en Washington y en la “Fernando Durán” de Madrid; está también en España la Feria de Arcos… un año de mucho e intenso trabajo.

 

 

 

 


 

 

 

 
 
 

Ver programa >>

Entrevistas

-Moisés Finalé (pintor)

-
Luis Miret (curador y galerista)

-Margarita González (Curadora de la 9na. Bienal de La Habana)

 


 

Si está usted interesado en alguna de estas obras, o en conocer más del autor, contáctenos



Belomonte20. Copyright 2005. Todos los derechos reservados diseño:B20design