Margarita González (Curadora principal de la 9na. Bienal de La Habana)

Entrevista


 

“Una Bienal más extrovertida”

Por Eduardo Jiménez

A juzgar por los artistas y proyectos invitados, y por la temática que la rige, la Novena Bienal de La Habana promete ser una de las más impactantes y populares que pueda disfrutar la capital cubana. Sin embargo, esta será una “bienal pobre”. Probablemente la que con menos financiamiento ha contado.

Margarita González, subdirectora de investigaciones del Centro Wifredo Lam y especialista a cargo de la Secretaría Ejecutiva de este importante evento, accedió a conversar con www.galeriascubanas.com acerca de los límites, los alcances y el futuro de la Bienal de arte de La Habana.

--¿Qué crees que distinga a esta 9na Bienal de las anteriores?

--Siempre ha habido puntos de contacto entre todas las Bienales aunque, por supuesto, se trata de superar las cosas que quedaron deficitariasen los eventos precedentes. Creo que en esta ocasión la Bienal se va a lanzar más a la calle, que será una Bienal más extrovertida diría yo, a pesar de que desde la 7ma., y quizás desde antes se venían haciendo intentos por lograr proyectos en espacios públicos. Recuerdo que en la 8va hubo una gran movida en el barrio de Alamar, por ejemplo, pero esta Bienal va a ser sin dudas un suceso más mezclado con la vida cotidiana de la Ciudad. La Habana será, en cierto sentido, la gran galería de muchos de los proyectos que se presentarán.

En la Bienal veremos cosas muy interesantes: intervenciones en espacios públicos que nos harán redescubrir elementos olvidados de la ciudad, zonas descuidadas pero muy importantes para cualquier urbe. Porejemplo, tendremos un proyecto de unos artistas suecos que quieren señalizar, resaltar, con papel dorado,elementos como los tragantes, las papeleras, las esquinas de un edificio, los guardacantones, para que nos fijemos un poco y le demos más valor a todos esos modestos componentes que suelen pasar inadvertidos dentro de las ciudades, pero que son de vital importancia. Habrá otras intervenciones muy interesantes como la de Reynerio Tamayo, que se trata de una gran aleta de tiburón que parece emerger del adoquinado, frente al Hotel Santa Isabel. En fin serán muchos los proyectos interesantes en nuestras calles y barrios aunque, por supuesto, siempre habrá muchas obras que mostrar en espacios interiores.

--La Bienal surgió con una vocación tercermundista –me refiero a su énfasis en lanzar y promover el arte hecho en los países subdesarrollados, sobre todo al latinoamericano. Y sigue manteniendo esa vocación. ¿Ese no será un factor restrictivo para la expansión de las Bienales de La Habana, teniendo en cuenta estos tiempos tan globalizados?

--La Bienal surgió hace ya 22 años, y por supuesto que estamos en condiciones derevisar todos los planteamientos teóricos que hicieron nacer a la Bienal. Las bienales cambian, como es lógico, a la par de la vida. Ciertamente este evento ha sido una plataforma importantísima parael lanzamiento y presentaciónde importantes figuras del arte de los países del 3er mundo, pero en las últimas ediciones, y en esta específicamente, se ha invitado a artistas alemanes, franceses, españoles con el fin de ir haciendo más universal a nuestra Bienal. No obstante pienso que es necesario revisar y estudiar bien qué ha sido lo más positivo y negativo de las bienales, para estructurar una nueva plataforma más apegada a la realidad artística universal, pues tienes el caso de buenos artistas africanos que están haciendo sus obras en París, o del arte contemporáneo hecho en Rumania, un país que al no estar comprendido en lo que entendemos tradicionalmente por “tercer mundo”, no exploramos. De todos modos pienso que la Bienal de La Habana sigue siendo un importante escenario de promoción para las artes visuales contemporáneas y para muchos artistas, sobre todo para creadores que están emergiendo y para quienes es un gran aval participar en nuestras Bienales. De hecho, artistas que participan hoy en Bienales como las de Venecia, Documenta o Sao Paulo y que están ya en prestigiosos circuitos internacionales, estuvieron en las primeras Bienales de la Habana, y ellos reconocen que su lanzamiento internacional comenzó gracias a eso, porque aquí el mundo empezó a conocerlos.

--En el año que acaba de pasar se inauguraron dos memorables exposiciones de importantes artistas norteamericanos: la de Robert Mapplethorpe y la de Louise Bourgueois. Teniendo en cuenta la proximidad con Estados Unidos, y la influencia artística de ese país, ¿por qué se presentarán tan pocos proyectos norteamericanos en la Bienal?

--Eso es relativo. Nosotros, por supuesto, no tenemos ninguna norma restrictiva para la participación del arte y de los artistas norteamericanos. Todo lo contrario. Quisiéramos que viniera todo el tiempo lo mejor de ese arte. Pero la Bienal es un proyecto curado, en el que se hace un trabajo de selección. Nuestros curadores atienden zonas geográficas, se hacen viajes de estudio, y siempre a partir de ahí se eligen los proyectos. Para nosotros resulta muy importante que haya artistas de la mayor cantidad del mundo; de hecho la Bienal ha comenzado a abrirse a otros países que por lejanía no exponían aquí. Sin embargo, es conocida la situación política que hay con los Estados Unidos, las restricciones que se le impone a los funcionarios y artistas cubanos para viajar a ese país, y eso no permite que podamos visitar mucho mas ampliamente, que se pueda contactar con otras propuestas de importancia dentro del panorama artístico norteamericano. Por eso hubo que hacer una selección muy pequeña de proyectos que, incluso, nos han llegado por otras vías, por otros curadores, por otras personas que han ayudado, que quieren ayudar a la Bienal, al país, a la cultura en sentido general. Realmente no hay un trabajo de campo en Estados Unidos, no se puede viajar a ese país con facilidad, eso entorpece el estudio, el intercambio. Pero creo que, a pesar de la política norteamericana hacia Cuba, la presencia del arte norteamericano debiera ser mayor. Eso debe formar parte de nuestras reflexiones futuras.

Esas dos importantes muestras que se hicieron el pasado año son como un paso de avance que estamos presenciando. Eso ha implicado el esfuerzo gigante de personas muy amigas de Cuba, amantes de nuestra cultura y de nuestro arte, de nuestra vida cultural, y estoy segura de que las exposiciones de Bourgueois y Mapplethorpe no serán las únicas, pero es mejor tratar con discreción todo eso. De todos modos habrá sorpresas en un futuro próximo.

--¿Como cuales?

--Importantes artistas norteamericanos que expondrán aquí para el año 2007. Pero hay que esperar, no decir nada que entorpezca. Hay importantes curadores, artistas, directores de museos y de galerías que pueden incidir favorablemente para que ese intercambio se produzca, para que en un futuro puedan también nuestros artistas exponer allá con mayor libertad, y que importantes proyectos de artistas cubanos que residen el los Estados Unidos puedan venir sin tantas trabas para ver qué están haciendo. Pienso, por ejemplo, en el caso de Leandro Soto, un integrante de Volumen 1, con quien estuvimos trabajando muy fuerte, durante tres años, la posibilidad de que viniera a exponer en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. Después de tantos intentos y gestiones, Leandro no pudo venir.

 --Las Bienales de La Habana son eventos eminentemente promocionales, no comerciales.¿Se ha pensado alguna vez en que las Bienales incorporen ciertas características de Feria, o en hacer una feria de arte además de la Bienal?

 --Bueno, de hecho siempre han venido galeristas, directores de museos, pero nunca a exponer ni a vender como Galerías. Ese no sería el concepto. Hace ya algún tiempo se estuvo comentando la posibilidad de hacer aquí en Cuba una feria de arte. Y pienso que seria quizás una opción válida, pero eso deben analizarlo las personas encargadas. Lo que sí no considero prudente es mezclar el concepto de una feria de arte con el de la Bienal, pues me parecen cosas distintas. La Bienal como evento, como encuentro de arte, como espacio de intercambio, no debiera tener interferencias comerciales.

--¿Crees, como dicen algunos, que la Bienal de La Habana ha perdido poder de convocatoria, comparada con ediciones anteriores y con otras Bienales y Ferias Internacionales convocadas por otros países de la región?

--Yo opino todo lo contrario. A pesar de que las últimas Bienales se han hecho con muy pocos recursos, he podido ver en ellas un poder de convocatoria creciente. Es impresionante ver la cantidad de e-mails que entran diariamente de artistas, críticos, curadores, galeristas, pidiendo información sobre la Bienal, o la cantidad de dossieres que nos llegan por correo para que los valoremos.

La Bienal surgió en 1984, y ha pasado por momentos económicos difíciles, pero ya tiene un prestigio internacional muy consolidado. Incluso, te comento un dato interesante: esta ha sido la Bienal que con menos tiempo se ha trabajado, pero de los 121 artistas que invitamos solamente uno rechazó venir -y muy a su pesar-, porque se le comunicó tarde que su propuesta estaba aprobada, y ya él había comprometido su tiempo. Todos los artistas acogieron con entusiasmo haber sido seleccionados. Y los que no fueron escogidos están preguntando por qué, y es necesario explicar que la Bienal es un proyecto curatorial, una selección, un evento por invitación. O sea, que hasta el momento no se puede hablar de una disminución del poder de convocatoria, sino de lo contrario.

--Algunos consideran que la Bienal no debiera tener una restricción temática, pues esto empobrece la propuesta artística de la Bienal misma. ¿Cuál es tu opinión?

 --Ese también sería un tema a debatir. Y hemos conversado mucho sobre eso. Ciertamente establecer un tema restringe porque se está dando un pie forzado, y no puede participar todo el mundo. Pero una convocatoria abiertadonde cabe todo y de todo, puede tener sus peligros.

 --¿Qué peligros?

 --Si se hace una convocatoria abierta te pueden empezar a mandar todo tipo de obras, y entonces tendrías que exhibir una pintura al lado de una instalación, sin un concepto homogenizador, lógico. Los curadores se volverían locos. Recuerdo que para el Primer Salón de Arte Contemporáneo se hizo una convocatoria abierta, y en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales se recibieron 1200 obras para una selección de 200, entonces lo mismo había un paisaje, que una obra conceptual, que una abstracción y bueno se escogió por la calidad.

--Bueno, la calidad sería el mejor rasero siempre, ¿no?.

 --La calidad siempre ha sido el rasero, aun con una temática central. Ahora mismo no podría decirte qué preferiría, porque a veces me inclino por la existencia de un tema central, y a veces pienso que el tema no debe seguir ordenando la lógica de la Bienal. Ese es un debate colectivo, es una reflexión colectiva y se llegará a un consenso. De hecho, como todo el mundo sabe, la primera y la segunda Bienales fueron abiertas, de temática libre, creo que a partir de la tercera apareció la práctica de los temas.

--Es conocido que para la realización de la Bienal el Ministerio de Cultura aporta anualmente cerca de 100 mil CUC, pero es obvio que ese no es dinero suficiente para realizar una Bienal. ¿Cómo logra el Comité Organizador echar adelante este importante proyecto en un contexto financiero tan restringido? Otras ferias internacionales cuentan con apoyos monetarios que ascienden a millones de dólares.

--Para la Séptima Bienal hubo dos grandes patrocinios de Europa que, unidos al financiamiento habitual del Ministerio de Cultura, permitieron hacer un evento que, aunque modesto, gozó de una disponibilidad económica mejor que la que tuvo la Octava y la Novena Bienales. Recuerdo que el patrocinio europeo permitió pagar los boletos aéreos y elenvío de las obras de los artistas asiáticos y africanos. El catálogo fue un regalo: lo asumió el español Antonio Zayas, un colaborador y amigo histórico de la Bienal y del Centro Wifredo Lam. Por cierto, a Zayas se le otorgó la Distinción de la Cultura Nacional por su aporte y su apoyo a la Bienal. Él también corrió con el gasto del catálogo de la Octava.

Esta será una Bienal sumamente modesta que cuenta con el apoyo de los artistas participantes, los patrocinios que ellos mismos se buscan, y también con el apoyo de todas las instituciones de la cultura cubana que intervienen en la Bienal: el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, la Oficina del Historiador de la Ciudad, el gobierno de la capital, el Complejo histórico cultural Morro-Cabaña, el Pabellón Cuba, la empresa Génesis Galerías de Arte, las galerías del Fondo Cubano de Bienes Culturales, Galería Habana, la red de galerías promocionales de Ciudad de La Habana. En fin, todos aquellos que se suman al evento y que lo apoya ya sea con personas, con materiales. También debo decir que el financiamiento para la impresión y la transportación del Catálogo General de esta Novena Bienal ha sido una cortesía de la empresa española Euro Bussines Markert, una empresa reconocida en Cuba que incluso ni nos ha querido decir cuánto ha costado, pero es mucho dinero.

Con respecto a los gastos de transportación, cada artista debe garantizar la llegada de sus obras a La Habana, y el Comité Organizador de la Bienal se compromete a costear la devolución de estas.

--¿Cómo te imaginas las Bienales en el futuro?

--Yo quisiera, por ejemplo, que el número de artistas fuera más reducido, que tuviéramos más tiempo para prepararla. Realmente quisiera que hubiera un poco menos artistas porque para esta Bienal hay 121 artistas invitados, 7 invitados especiales, 8 proyectos colectivos en los que intervendrán otros 100 artistas, entre cubanos y extranjeros. O sea, que estamos hablando de 200 y tantos creadoresa atender, lo cual se hace sumamente complejo.

La próxima Bienal debemos hacerla en el 2009, y ya estamos pensando en ella. Tenemos varias ideas. Queremos que sea una Bienal diferente, porque se trataría de la Décima. Y podemos lograrlo: cambiar su tónica; dar más realce a muestras individuales de importantes artistas del mundo; quizás repensar el método de participación. Cuando termine la Novena Bienal vamos a comenzar a valorar esas y muchas cosas más.

 

 

 

 

 

 
 
 

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